Huesera es la ópera prima de la cececera Michelle Garza Cervera. Realizada con un presupuesto de 15 millones de pesos y en coproducción México-Perú. El Filme se estrenó en Junio del 2022 durante el Festival de Tribeca y después de múltiples festivales—entre ellos el Internacional de Morelia y Stiges— actualmente se encuentra en salas comerciales.
Huesera nos cuenta la historia de Valeria (Natalia Solián) quien parece tener una vida perfecta: esta casada con Raúl (Alfonso Dosal) un hombre cariñoso, tiene un trabajo que le gusta, vive en un bonito departamento en la Ciudad de México y se acaba de enterar que está embarazada. Aunque al principio la pareja acepta la noticia con mucha alegría e ilusión pronto ella empieza a sentir ansiedad y dudas, en una noche de insomnio es testigo de un terrible accidente, desde ese punto nos adentramos a un espacio sobrenatural, terrorífico y esotérico.
Ser madre es convertirnos en un monstruo
La película cuenta con un guion logrado (escrito por la directora y Abia Castillo, guionista) que cuestiona la idea de la familia idílica y de la maternidad como la realización última de la mujer. Este mensaje está imbuido en el género de terror, en el cual la directora equipara la transformación física y psíquica de un embarazo con la metamorfosis de un humano a un monstruo. Quizás suena exagerada esta premisa, pero cualquiera que haya atravesado un embarazo o los haya visto de cerca –sin los lentes rosas sobre las madrecitas abnegadas que nos venden cada 10 de mayo— sabe que es inquietantemente real. Las náuseas matutinas, la dismorfia corporal, los cambios de humor, la ansiedad detonada por las dudas y la responsabilidad del cuidado de una nueva vida.
Asimismo, la idea de convertirte en madre: tu subjetividad quedará en un segundo plano, ya no serás nunca más sólo tú, si no quedará primero tu papel como mamá. Esto lo vemos representado cuando la protagonista desarma su taller y abandona su trabajo para dar espacio al nuevo cuarto del bebé.
Estos miedos, que son parte de la condición humana, son llevados al extremo en los encuentros cada vez más perturbadores con la Huesera. Una mujer con fracturas expuestas y movimientos dislocados que no deja descansar a Valeria. La película utiliza los recursos clásicos del terror, así como un manejo de la tensión y de lo que muestran/ocultan de una forma bastante efectiva. El recurso del sonido para generar la cercanía y anticipación de la huesera es un elemento eficaz, ya que cuando Valeria atraviesa los momentos de mayor ansiedad, y se truena los huesos de los dedos, es cuando aparece.
Imaginario sobrenatural mexicano en huesera
La protagonista se encuentra escindida entre su pasado y su presente. Ella, que fue una adolescente punk, proveniente de una colonia popular y de una clase baja; con una novia, Octavia (Mayra Batalla), se ve confrontada en esta nueva vida clasemediera-aspiracional, en una relación heteronormada. Estas vidas se ponen en contraste para que entendamos con mayor claridad la encrucijada en la que se encuentra Valeria, quien se está jugando el destino de su existencia y la de su hija.
Esto es mostrado a través del diseño de producción de la película y la cinefotografía. Los espacios en los que creció Valeria, la casa de sus padres, los mercados, las calles, están en contrapunto con el departamento donde viven, que es tan lindo que recuerda a una película de Almodóvar.
Un punto importante en la película son las imágenes que nos ofrece. En la secuencia inicial vemos como Valeria y su madre suben a un lugar de adoración de la Virgen de Guadalupe, con una imagen enorme e imponente y de la figura de la virgen vemos una transición a una silueta que se incendia.
Huesera también tiene su propio sistema de imágenes que convive con el imaginario mexicano, por un lado, tenemos el motivo de la araña, “que es madre pero también depredadora”, de igual forma abreva de la santería, las limpias, las tocadas punk y la virgen. Todos estos elementos se unen para recrear un paroxismo que culmina en el encontronazo con la criatura sobrenatural y como un ritual se convierte en el camino y antídoto.
Es interesante pensar en cómo las películas de terror mexicanas utilizan recursos del género pero sus representaciones del mal metafísico son diferentes así como sus curas. Utiliza motivos religiosos, sin embargo emplea más su conexión con lo oculto, lo otro y su relación con la realidad lo que nos transforma. Finalmente Huesera es una producción imperdible y que abre un espacio a nuevas historias y como ejemplo de que no debemos de huir al cine de género. Mas bien debemos, como creadores audiovisuales, explorar estos espacios y crear nuevos recursos. Tenemos todo el imaginario sobre lo aterrador y ominoso de lo mexicano a nuestro favor.